Un Palacio Veneciano en Lima

A escasas cuadras de la Plaza Mayor de Lima, en la calle de Polvos Azules, se levantaba una majestuosa mansión propiedad de los condes de la Vega del Ren. Y en la espalda de la mansión hacia el lado que daba al río Rimac, construyo este un palacete, inspiración del Palacio Ducal de Venecia, donde años antes había pasado una temporada, quedando de seguro impresionado por su belleza.


Parece que este noble era uno de los hombres mas acaudalados de la Lima de 1800, porque también tenia propiedades al otro lado del río, y de una de ellas hizo perforar un túnel por debajo del cauce del Rimac y que desemboca en una de sus muchas casas que tenia al frente. Este palacete fue una de las mas lujosas residencias de estilo colonial limeño en las postrimerias del siglo XVIII.

En la calle de al frente, ahora desaparecida por las demoliciones, poseía también, como ya mencionamos, varias casas de menor rango, donde en una de ellas terminaba el túnel. Se supo que en una de estas casas se encontró, escondido en las vigas del techo del piso bajo, una gran cantidad de monedas de oro. Quien hizo este hallazgo, parece que fue un señor de apellido Barbieri, que era propietario, hacia unos cincuenta años, de aquella modesta casa del Rimac, de donde partía el túnel.

Aquel afortunado propietario, que disimulaba su secreto con la noticia de un hallazgo minero, no disimuló su agradecimiento para con el pasado que le suministro tanta riqueza, y compró algún tiempo después, una de las hermosas residencias coloniales limeñas, la que fuera de los condes de Villar de la Fuente, situada en la calle Piedra, restaurándola y amueblandola primorosamente, y que fue después sede del Patronato de Lima.


Desdichadamente, la noticia del hallazgo se filtró y llego a oídos de algunas autoridades del gobierno militar de los 50, y movidos por un interés mezquino se lanzaron, en la creencia de que había otros tesoros ocultos en la residencia principal y en Palacio Veneciano, e iniciaron una campaña intimidatoria contra el propietario de ambos, descendiente de los antiguos condes de la Vega del Ren, y al no poder convencerlo de que accediera a demoler las dos residencias, procedieron a acusarlo de conspirador contra el régimen y encarcelarlo bajo esta acusación, le decomisaron la residencias y las demolieron, sin encontrar mayormente un nuevo hallazgo, pero si algo de lo que Barbieri no llego a retirar.

La demolición fue consumada con el pretexto de que se iba a hacer un malecón para la ribera del río. No se hizo y poco tiempo después el solar sirvió como playa de estacionamiento de automóviles y después como mercado de ambulantes, un triste destino sin duda.

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