La Casona maldita de San Isidro

Sonó el teléfono, era Marcos amigo de D. que le preguntaba si quería un trabajo super fácil, que le permitiera ganar un dinero extra y continuar con sus estudios durante el día. ¿Pues que era ese trabajo? Un puesto de guardiania en una importante casona de San Isidro, en la que funcionaba una institución del Colegio de Ingenieros. "Podrás dormir toda la noche, el puesto solo es nominal, no tienes nada que preocuparte, ya que al frente esta la casa del embajador de Japón, y ese lugar siempre esta con policías".

Sonaba atractivo, "solo dormir? y cobrar cada quincena? y seguir con mis actividades durante el día?" pensaba D. Pues acepto, y tras recibir las indicaciones básicas, empezó a trabajar en ese lugar. No era difícil, ingresaba a las 7 pm hora en que ya casi no había ningún empleado de la institución  ya que la salida de ellos era a las 5 pm, recibía un cuaderno firmado por los vigilantes y el juego de llaves de toda la casona, incluido el comedor y el auditorio donde en una pantalla gigante se podían ver todos los canales de la empresa TeleCable. Tenia un pequeño cuarto en la zona de la cochera donde podía dormir. Antes de las 7 am tenia que estar en la puerta principal para entregar el cuaderno y las llaves a los vigilantes que ingresaban a esa hora. Frente quedaba la casa del embajador de Japón y siempre había policías. No había de que preocuparse. El trabajo era muy bueno!



Pero la casa era extraña, en las noches era de un silencio agobiante, y los largos corredores oscuros parecían moverse solos. Al ingresar por la bonita portada de piedra de la casona se encontraba un pequeño hall, a la derecha el ingreso al auditorio y a la izquierda un segundo hall mas amplio donde también estaba la gran escalera de madera al segundo piso. En la pared un vitral dejaba entrar la luz diurna. Después de la escalera un largo y estrecho corredor, a cuyos lados se encontraban las oficinas de los diferentes Capítulos de Ingeniería.Al fondo el corredor terminaba en un pasaje lateral que conducía hacia el patio interior y cochera y unos baños. El segundo piso casi era una replica del primero, al final de la escalera un hall y a ambos lados, corredores largos, estrechos y oscuros a cuyos lados se encontraban mas oficinas.

D. no se hacia problemas, cuando se iban los vigilantes ingresaba al auditorio a ver noticias o alguna película,  hacia las 10 u 11 pm se preparaba algún sandwich en el comedor, luego daba una ronda por la casa verificando puertas cerradas y luego a dormir como un pajarito. El trabajo era muy fácil! Sin embargo, no subía al segundo piso, solo una vez lo hizo, la primera noche que se quedo, sintió escalofríos, y el largo corredor mas oscuro aun de noche parecía tener vida. Nunca entraría un ladrón a esa casona, el barrio estaba rodeado de policías, no había de que preocuparse.

Cinco meses pasaron rápido, era un buen trabajo, D. continuaba sus estudios durante el día y el dinero extra que ingresaba por este trabajo era útil. Llego la navidad del año 1996, unos días antes de la noche buena se hizo una reunión para los trabajadores de la Institución  se entregaron regalos, tarjetas, presentes y luego hubo una cena en el local. Era la primera vez que había bastante gente hasta pasadas las 7 de la noche. Sin embargo, poco a poco todos se fueron retirando y como a las 10 pm ya no había nadie, o eso era lo que creía D. 

Al hacer su habitual ronda, al pasar por una de las puertas del corredor, un fuerte golpe a la misma, desde el otro lado lo asusto. Era la puerta del auditorio. D. pensó al momento que alguien que vino a la celebración se pudo haber quedado dentro, pero quien? y a oscuras?. Salio al patio donde había una gran ventana y desde donde se podía ver el interior del auditorio, no se atrevió a usar la llave e ingresar, solo miro por el vidrio pero la oscuridad total del interior lo desanimo a seguir buscando quien pudo haber sido el que dio el fuerte golpe a la puerta. Regreso al otro lado, donde estaba el pasadizo y mientras aun trataba de entender que había pasado, desde otra puerta otro golpe a la madera de esta lo asusto nuevamente.

D. trato de ser lo mas racional posible, eran mas o menos las 11 de la noche, salió al patio de ingreso, se acerco hasta la reja principal y vio a los policías al frente conversando, uno lo saludo y el respondió el saludo. No sabia si decirle lo que pasaba, decidió que no, trato de bloquear de su mente lo que paso y se fue a su cuarto a dormir. Pero esta noche tardo en dormir, estaba echado en el cuarto a oscuras mirando fijamente la puerta, no podía dejar de pensar en lo que había pasado y trataba de encontrarle una explicación lógica, la única seria que algún vigilante se había quedado y lo estaba asustando, el los conocía  algunos eran bromistas y ya había escuchado anteriores comentarios sobre algunas cosas raras que pasaban en esa casa. Mientras estaba en estos pensamientos y mirando siempre hacia la puerta, vio que una sombra mas oscura que la noche pasaba frente a esta, por la parte baja de la entrada. Era demasiado, cerro los ojos fuertemente y se quedo dormido.

Al día siguiente, lo primero que hizo fue indagar entre los vigilantes, si estos le habían jugado una mala pasada. Ellos solo reían al escuchar su historia, acusaban a algún borrachín de la fiesta de la noche anterior que se había quedado, en fin, al parecer era una broma y nadie quería soltar prenda. D. se fue ese día  algo turbado por la experiencia pero quizá era solo eso, una broma de esos desalmados que ahora se reían y querían extender la historia jugando al misterio. Se fue pero en la noche regreso como siempre.

Era viernes, como todas las noches desde hace cinco meses, la rutina habitual: recibió el cuaderno y las llaves. Cuando el ultimo vigilante se fue, aseguro la reja principal y esta vez, se fue primero al comedor, se preparo un café y un sandwich. No tenia ganas de ir al auditorio esta vez. Leyó una revista y a eso de las 10 pm se dispuso a hacer su ronda habitual, todo parecía estar tranquilo. 

Empezó en el hall principal del primer piso, estaba distraído viendo una ventana cuando un nuevo golpe a la puerta de madera lo alerto. Casi al instante, otro fuerte golpe en otra puerta, y luego las luces del baño al final del pasadizo que se encendían y apagaban solas. D. estaba petrificado de terror, no podía moverse, solo escuchaba y veía el concierto macabro que había empezado a su alrededor. Escuchaba que las llaves del inodoro se accionaban solas y los caños se abrían y se cerraban. Nuevos golpes a las puertas de madera, y lo peor aun estaba por venir. D. no sabia a que parte de la casa mirar, un grito aterrador que venia del segundo piso lo dejo sin reacción. Ruidos de bultos que se arrastraban en el segundo piso, voces inintelegibles, voces de niños, pisadas y corridas en el segundo piso, las luces de los baños que se seguían prendiendo y apagando solas y las luces del fluorescente que iluminaba el hall que empezaban a titilar y perder energía. 

Las voces continuaban y el terror absoluto para D. llego cuando escucho fuertes y cansadas pisadas que anunciaban que alguien o algo bajaba por la escalera de madera del segundo piso hacia el hall donde estaba el. D. no movía su rostro para ningún lado, por temor a ver lo que no quería y en un impulso final sacó fuerzas de donde no tenia y pronunció el nombre de Dios que muy bien lo conocía por la formación cristiana que recibió y al instante, tras pronunciar el nombre de Dios en voz alta, todo se detuvo.

Salio corriendo de la casa hacia la reja de ingreso, quería irse de allí, pero la vergüenza lo contuvo. Al frente, los policías de siempre jugaban cartas, fumaban, tomaban café y conversaban. D. se quedo toda la noche de pie al lado de la reja de ingreso con las llaves en la mano, hasta que amaneció. Entrego el cuaderno y las llaves a los vigilantes, no les dijo nada, salio de allí y fue a la oficina principal de la empresa que lo había contratado y renunció.

Epilogo.-

D. se entero que el no fue el único que tuvo esa experiencia aterradora en esta casona. Antes que el, un vigilante del día  también se quedaba en la noche, pero este prefirió el sufrido turno de día y renuncio a la noche. De ahí le avisaron a el que estaba esa plaza libre. Y antes de este vigilante hubo otro guardián  un señor ya mayor, que le paso lo mismo que a el. la gran diferencia estuvo, en que este guardián  la escuchar los ruidos en el segundo piso, subió. Al día siguiente los vigilantes no encontraron quien les abra la puerta, el supervisor de ellos con una copia de la llave logro ingresar, y lo encontraron a este guardián desmayado en el segundo piso, con abundante espuma en la boca.

¿Cual era la historia de esta casa? Pues según alcanzo a averiguar, era de un señor apellidado Aspillaga, familiar de una famosa actriz que en un accidente en los años 60 perdió la facultad de caminar. Pues este señor, era un vendedor viajero y se ausentaba durante semanas de su casa. Un día llegó y se dio con la triste noticia que había habido un incendio en su casa y había muerto su esposa y sus dos hijos. Perdió la razón de dolor y fue internado en el Hospital Larco Herrera. Luego de unos meses ya recuperado, se fue a radicar a México a empezar de nuevo, y la casa quedo abandonada.

Unos 10 años después, la casa es tomada por esta institución que la restaura y donde hasta la fecha tiene sus oficinas.

D.
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Venganza desde el mas allá...

En 1916 una triste noticia conmovió a la opinión pública: la repentina y extraña muerte de tres hermanitos, Josefina, Esperanza y Humberto Novella Belevan. Hijos del matrimonio de don Guillermo Novella Gardella y Emma Beleván Carrillo (que según el Archivo Arzobispal se habían casado en 1897). Lo cierto era que estos niños estaban enfermos desde hacia tiempo y la familia hacia grandes esfuerzos por salvarlos. En un solo día, de improviso, se agravaron falleciendo los tres sucesivamente. Se especulaba un lento envenenamiento, una enfermedad extraña producto de alguna bacteria que afecto a los tres y hasta se creyó que fueron victimas de brujería. Años después se sabría la verdad, y el culpable fue atormentado por pequeñas presencias, hasta su muerte...



Lorenza Salas era una mujer con el rostro apagado y un caminar cansado. Había pasado 17 años en la cárcel de Santo Tomas y 3 en el Manicomio. Era la culpable del envenenamiento de los hermanitos Novella Belevan. Entro a trabajar a la casa de este recién formado matrimonio a inicios del S. XX y se gano la confianza y el cariño de sus patrones. Cuando la señora de la casa quedo embarazada ella se encargo de cuidar a los niños y ayudar en su crianza. Nadie sospecho que tras el trato amable de ella hacia los niños se escondía el mayor odio criminal y envidia por la felicidad de sus patrones. Los fue envenenando poco a poco, nunca sospecharon de ella, aun cuando la policía indago en casa de los Novella, ellos la defendieron. Pero 4 años después, fue descubierta envenenando a la señora de la casa, que nunca mas se pudo recuperar de la perdida de sus hijos y en la medicina antidepresiva que ella le daba, pequeñas dosis de un veneno iban arrebatandole la vida. Fue denunciada y confeso su crimen, varios médicos y psiquiatras la analizaron, ninguno coincido con el otro. Ella finalmente fue sentenciada a 25 años de prisión. Pero salio antes, tras cumplir 20 años de encierro entre la cárcel y el manicomio. Se mudo a un pequeño cuarto en una vieja quinta de la avenida Santa Teresa (hoy Abancay) y siguió pagando sus culpas... 

Los vecinos se quejaban de fuertes gritos que salían del cuarto de la mujer, sobretodo por las noches. Decían que ella hablaba con alguien y se quejaba que la golpeaban. Algunos sin conocer completamente la historia y sus antecedentes, dijeron que en las noches habían niños que salían del cuarto de la mujer, mientras esta quedaba llorando amargamente. Una noche todo termino. La policía fue alertada de los gritos de la mujer y tras forzar la puerta en la mañana se dieron con un cuadro estremecedor: la mujer se había colgado de una viga, en la mesa un papel con los dibujos de los rostros de tres niños. Nadie reclamo su cadáver y fue entregada a unos estudiantes de medicina de San Fernando. 

Nadie mas ocupo el cuarto de la suicida en ese callejón, y muchos decian que se oían ruidos y voces de niños jugando en el. Con los años, el callejón fue demolido, la ciudad cambio-creció y en el lugar de este callejón hoy se levanta una galería comercial de varios pisos, entre los jirones Leticia y Montevideo. Los guardianes de la misma cuentan, que en las noches, entre los corredores de las tiendas, ven jugar a tres niños. 
FIN.

Foto: Revista Variedades, 1916


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La Melancolía ó The Dead Zone

Johnny Smith (Walken), un maestro anodino, ordinario y ejemplo de normalidad, se verá destinado a sufrir un accidente de coche en una noche en la que nada debería haber salido mal. Después de despedirse cariñosamente de su novia, Sarah (Brooke Adams), y rechazando la invitación sexual de ella -ya que él quiere esperar el momento perfecto- Johnny conducirá por una carretera mojada, hasta chocar con un camión, quedándose en estado de coma durante cinco años.

Al despertar, Johnny descubre que tiene poderes para ver el pasado o futuro de una persona cuando la toca. Sarah lo ha abandonado mientras estaba en el hospital y a él solo le queda la resignación y rehacer su vida. Una vida que dedicará a ayudar a los demás y a enfrentarse al temible político Greg Stillson (Martin Sheen).


Con libreto adaptado de una novela del llamado rey del terror, The Dead Zone tiene pequeñas variantes de la obra de King, como por ejemplo, la visión de Johnny al final del film. Curiosamente, el escritor de Maine fue el primero en crear el primer guión, pero Cronenberg lo calificó de "terrible" y fue descartado, según recoge el teórico del cine Mark Browning.

Si por algo merece ser recordada esta película es por la trágica, adulta, realista (más de los 70 que de los 80) y estremecedora relación entre Johnny y su eterno amor, Sarah. 


La sensibilidad de Walken, junto a la más que correcta dirección de Cronenberg, consigue conectar con el espectador y emocionar sin trampas ni cartón, con secuencias honestas: el momento en que Johnny se entera después del coma de que Sarah lo ha abandonado y ha creado una familia; el encuentro por sorpresa entre los dos y el marido de esta; la aceptación de Johnny de que tiene que empezar de nuevo y asumir el pasado; o el dramático final con las lágrimas de Sarah junto al cuerpo del maestro que una vez le dijo que "hay cosas por las que merece la pena esperar". 

La sensación de melancolía se mantiene durante toda la película, y Johnny, sin ir más lejos, es el que carga con el peso de la misma. Las referencias a Poe al principio del film no son casuales ya que remiten a la pérdida de la mujer amada y al recuerdo para siempre del amor que se fue. Algo con lo que Johnny tendrá que vivir hasta su muerte.

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Into The Great Wide Open

Into the Great Wide Open is the eighth studio album by American rock band Tom Petty and the Heartbreakers, first released in July 1991 (see 1991 in music). The album was the band's last with MCA Records. The album was the second Petty produced with Jeff Lynne after the success of 1989's Full Moon Fever.


The first single, "Learning to Fly", became his joint longest-running number one single (along with "The Waiting" from 1981's Hard Promises) on Billboard's Mainstream Rock Tracks chart, spending six weeks at the top spot. The second single, "Out in the Cold", also made #1 on the Mainstream Rock chart, albeit only for two weeks.

The music video for the title song starred Johnny Depp, who had moved to Los Angeles as a teenager to seek rock stardom, along with Gabrielle Anwar, Faye Dunaway, and Matt LeBlanc.


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San Cristóbal


Martirio de San Cristóbal 1457-1500. Temple sobre tabla transferido un lienzo. 51 x 51 cm. Museo Jacquemart-André. París. Francia

Según la tradición, fue Cristóbal el primogénito y unigénito de un rey cananeo, y nació en Sidón o en Tiro. Antes de ser bautizado se llamaba Relicto. Tenía gran porte, verdadero gigante por su estatura, de cabellera rubia, ojos claros y mirada penetrante; y despertaba en todos excepcional simpatía.

Mientras fue pagano, pensó sólo en aventuras. Su sed de gloria le impulsó a poner su espada al servicio de un gran rey, «el que sea el rey más grande de la tierra», decía con entusiasmo. Y por esto, dejando su patria, se puso en camino y fue a parar a las huestes de Gordiano, emperador de Roma, empeñado a la sazón en una guerra tenaz contra los persas.

Presentándose a él, dejóle admirado por su bizarría y figura; y al ofrecérsele a formar parte de sus tropas, alegando que no quería servir a un rey pequeño, sino al más famoso del mundo, Gordiano se dejó prender por sus palabras y lo admitió en el acto. Los hechos le demostraron que no se había equivocado. Relicto era ducho en las armas; y tal valor mostraba y tanta destreza en el combate, que el emperador quería tenerlo junto a sí en los momentos de peligro.

Pero un día Relicto oyó hablar de Cristo, como del más poderoso de los reyes. Y comenzó a preguntar: «¿Dónde he de encontrar a ese Cristo, Monarca más poderoso que todos los otros?».

La Divina Providencia le deparó un buen maestro; un ermitaño cristiano, por el cual se dejó instruir en el conocimiento de los misterios de la fe verdadera. No tardó en abandonar la milicia terrena y adscribirse al servicio del «Rey inmortal de los siglos».

Y pregunta entonces Relicto al ermitaño: «¿Cómo he de servir a mi nuevo Señor?». Le responde éste: «Con la oración y el ayuno». «No sé rezar». «Ayuna, pues». «¿No ves mi corpulenta estatura? He de comer más que los otros para sostenerme». «Sírvele entonces con tu estatura y tu fuerza. Ayuda a vadear el río a los caminantes que lo necesiten».
Se desarrolló este diálogo, al parecer, cerca de la ciudad de Samos, en la provincia de la Licia, adonde Relicto se había dirigido. Obedeció exactamente al eremita.

Su cuerpo gigantesco empezó a transportar sobre sus hombros a los que no se atrevían a vadear la corriente. Y así una temporada; hasta que un día vio un niño en la ribera; y habiéndole preguntado qué deseaba, el pequeño le respondió que le pasase a la otra orilla. Tomóle Relicto y se lo puso al hombro, creyendo que el peso sería insignificante. Se equivocó. Cuenta uno de sus biógrafos que «Cristóbal entró animoso al río con su báculo (una recia y alta vara con la que solía ir a todas partes), como jugueteando con las ondas; pero a los pocos instantes conoció que el alto bajel se iba a pique, arrebatado de la furia de las aguas. Crecían éstas; hinchábanse las olas; procuraba él cortarlas valientemente, haciendo pie firme en la arena; pero nada le valía, porque el Niño que llevaba en sus hombros le abrumaba tanto con el peso, que si Él mismo no le diera la mano, en ellas hubiera hallado su sepultura. Rendido, sudando y gimiendo, salió a la orilla y admirado puso al Niño en la arena y le dijo: «¿Quién eres, Niño? En gran peligro me has puesto. Jamás me vi en riesgo de perder la vida, sino hoy, que te llevé sobre mi espalda. Las coléricas aguas aumentaban su enojo, y Tú ibas multiplicando tu peso. No pesabas tanto al principio. ¿Quién eres, Niño, que tan en la mano tienes hacerte ligero o pesado? Creo que más pesas Tú que el Mundo..”..

Y entonces oyó Relicto la respuesta, en la cual se le señalaba, precisamente, el nombre que habría de adoptar en el Bautismo: «Te llamarás Cristóforo, porque has llevado a Cristo sobre tus hombros. No te admires de que yo te pese más que el mundo, aunque me veas tan niño; porque, realmente, peso yo más que el mundo entero. Yo soy de este mundo, que dices, el único Creador; y así, no sólo al mundo, sino al Creador del mundo, has tenido sobre ti. Bien puedes gloriarte con el peso: Yo soy ese Señor que buscas: Hallaste ya lo que deseas y a quien has servido tanto en esas obras piadosas. Y aunque sobra mi palabra para crédito de mi verdad, pues sólo porque yo lo digo tiene su firmeza la fe, ejecutaré un prodigio para que conozcas la grandeza de este Niño pequeño. Vuélvete a tu casa, no tienes ya que temer las olas. Fija en la tierra ese árido tronco que te sirve de báculo, que mañana lo verás, no sólo florido, sino coronado de frutos».

En efecto, a la mañana siguiente la estaca seca plantada en el suelo se había trocado en esbelta palmera, con incontables frutos.

Otra vez, según la tradición, se realizó el mismo prodigio, y entonces, instantáneamente, y ante los ojos de todo el pueblo, a petición del Santo, que lo impetró de Dios para ofrecer un testimonio de la verdad que estaba predicando.

Fue después del episodio del divino Niño cuando Relicto recibió el Bautismo, que le administró el patriarca Babilas en su Basílica de Antioquía. Desde aquel momento, se llamó ya siempre Cristóforo, es decir, portador de Cristo.

De cuatro maneras —dice un escritor tan leído como es Tihamer Toth— llevó Cristóbal a Cristo: sobre sus hombros; en los labios, por la confesión y predicación de su nombre; en el corazón, por el amor; y en todo el cuerpo, por el martirio.

Y ahora será cuando, dejando otros maravillosos episodios, algunos no carentes de probabilidad histórica, pero entremezclados con sucesos visiblemente legendarios, digamos algo de la gloriosa inmolación de nuestro valiente biografiado. Provisto él de su gran bastón, en la mano, y caminando majestuosamente, no cesó de evangelizar a las gentes de Samos, maravilladas de su elocuencia. Por aquel entonces salió un edicto de persecución del emperador Decio, mandando que fuesen ofrecidos sacrificios a los dioses paganos y amenazando con las más graves penas a cuantos se resistiesen a ofrecerlos. Dagón, prefecto de la Licia, se afanó en cumplir rigurosamente el decreto. Y así, después de ordenar a sus soldados la profanación de todas las iglesias o lugares donde era adorado el Dios verdadero, les incitó a que se lanzasen como lobos rapaces sobre todos los cristianos que no quisiesen enseguida claudicar. Nuestro Santo fue uno de los primeros en incurrir en esas iras.

Al ver que se aproximaba su hora, imploró el auxilio divino, postrándose en el suelo. Jesucristo se le apareció y, levantándolo, alentó sobre él, dándole el espíritu de sabiduría, y le dijo: «No temas, que estoy contigo». Cristóbal, al saber, primero, y ver, después, cómo eran torturados los que confesaban públicamente la fe de Cristo, en vez de desfallecer, en medio de una multitud inmensa clamó: «También yo soy cristiano y tampoco quiero sacrificar a los falsos dioses». Inmediatamente fue detenido y conducido hacia el tribunal del prefecto.

En diálogo con Dagón se mostró Cristóbal investido de una serenidad imponente, proclamando su fe con palabras de profundidad celestial y manteniéndose inconmovible lo mismo ante las promesas seductoras que ante las más feroces amenazas.

Prolija resultaría también la reseña de los tormentos a que fue sometido. Flagelación con varillas de hierro, durante la cual no cesaba Cristóbal de cantar himnos a Dios. Prueba de un casco de hierro al rojo vivo sobre su cabeza, de la cual sale indemne. Parrilla enorme sobre la que es tendido para que sea quemado en fuego lento, y que es derretida por las llamas, mientras éstas respetan su cuerpo. Saetas innumerables arrojadas sobre Cristóbal atado a un árbol, sin que ni una sola dé en el blanco, pero sí una en un ojo del prefecto... Y entonces, la voz del Mártir, que resuena vibrante: «El Señor prepara ya mi corona... Cuando la espada separe mi cabeza de mi cuerpo, unge tu ojo con mi sangre, mezclada con el polvo, y al punto quedarás sano. Entonces reconocerás Quién te creó y Quién te ha curado».

A la mañana siguiente Cristóbal es decapitado, y el prefecto hace lo que le indicara. Al punto recobra la visión, abraza la verdadera fe, ordena a sus súbditos que adoren a Cristo y abandonen el culto de los falsos dioses...
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El Manuscrito Voynich: El libro que nadie puede leer

El Manuscrito Voynich es un antiguo texto que posee escrituras que no pueden ser interpretadas, ilustraciones que desafían la inteligencia de los científicos, incluyendo a muchos aficionados, quienes intentan descubrir desde hace casi un siglo, el mensaje conceptual de esta obra. Lo único que se ha podido determinar, hace pocos días por científicos de la Universidad de Arizona, es su antigüedad. Este trabajo habría sido realizado en el siglo XV. La historia cuenta que en 1912, el anticuario norteamericano, Wilfrid Voynich adquirió el manuscrito en Italia e hizo circular copias de este con la esperanza de encontrar un traductor. Un siglo después, continúa desafiando a los decodificadores.


Las filas de texto garabateado sobre un pergamino notoriamente envejecido, que fluyen alrededor de ilustraciones que representan intrincados y muy elaborados conjuntos de plantas, mapas astronómicos y figuras humanas en situaciones que recrean baños de inmersión (en lo que se supone podría ser la fuente de la juventud). A primera vista, el Manuscrito Voynich no parece ser diferente a cualquier otro trabajo antiguo donde se incluyen escrituras y dibujos. Pero una segunda mirada, más cercana y analítica, revela que aquí nada es lo que parece.

Algunas frases se asemejan a las utilizadas en latín, a diferencia de otras que no se utilizan en ningún idioma conocido, y se organizan en lo que parecen ser las palabras y/o frases, con la singularidad de que no se asemejan a cualquier cosa escrita por los seres humanos. Hodgins, un científico, investigador, asistente y profesor en el departamento de Física de la Universidad de Arizona (con un nombramiento conjunto en la Escuela de la UA de Antropología), está fascinado con el manuscrito. "¿Es un código? ¿Es un sistema de cifrado? Hay mucha gente que está haciendo el análisis estadístico del uso de los diagramas y el uso de las palabras y poseen las mejores herramientas para descifrar el significado de este trabajo, pero aun nadie ha logrado determinar si es un texto cifrado por algún científico de aquella época, si es un conjunto de textos y dibujos sin sentido alguno. Hasta hay personas que especulan con la posibilidad de que se trate de un trabajo extraterrestre. Por supuesto, nada de esto ha podido ser demostrado aún”.


Otros anlistas consideran que se trata de un trabajo relacionado a la astronomía.Mediante el uso de un Espectrómetro Acelerador de Masas, Hodgins y su equipo analizaron muestras, que el mismo científico fue a buscar a la Universidad de Yale, donde se encuentra el manuscrito, de apenas 1 a 6 milímetros de longitud. Luego de un importante trabajo de análisis se pudo determinar que el origen del trabajo es 100 años más antiguo de lo que se estimaba. "Sería fantástico si pudiéramos determinar con la ayuda del radiocarbono la antigüedad de de las tintas, pero en realidad este es un trabajo muy difícil de hacer. En primer lugar, se encuentran en la superficie sólo en pequeñas cantidades", dijo Hodgins. "por lo que el contenido de carbono es muy bajo. Además, ese tipo de trabajos está más allá de nuestras capacidades técnicas. Por último, algunas tintas no son a base de carbono, porque se derivan de los minerales del suelo. Estos son inorgánicos y en consecuencia no contienen carbono útil". "Se encontró que los colores son consistentes con la paleta utilizada en la época del Renacimiento, es decir, los colores que estaban disponibles en el momento, pero en realidad esto es un dato de poca ayuda donde no hay nada sospechoso o interesante para investigar. Por otro lado, el texto muestra características extrañas como el uso reiterado de una misma palabra o el intercambio de letras en una secuencia", afirma Hodgins. "Rarezas que hacen muy difícil de entender el significado del trabajo."



¿Cuerpos humanos en la fuente de la juventud? ¿De que habla el Manuscrito Voynich? Por último, Hodgins agrega que lo que el trabajo parece albergar es información relacionada con la alquimia, a la que siempre se la ha asociado con misterios, secretos y la conservación de conocimientos en forma codificada. Sin ir muy lejos, basta con recordar la manera de trabajar que tenía el propio Leonardo Da Vinci (a quien algunos le atribuyeron este manuscrito). Lo cierto es que nadie sabe aún de que se trata. Botánica, organismos marinos, símbolos astrológicos, figuras humanas y muchas cosas más (incomprensibles, por supuesto) acompañan un texto tan fascinante y fantástico como imposible de comprender. Sin duda alguna estamos ante una mente muy interesante.

Via: NeoTeo
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