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Entre Historias, mi historia.

He encontrado una actividad que me llena y reconforta usando mi tiempo libre. Siempre me gusto la historia, es mas en el colegio siempre sobresalí en este curso. Si dejaban una investigación de A y B, yo investigaba hasta la M, y mis presentaciones y exposiciones me dejaban buenísimas notas. Me gusta mucho leer, siempre me gusto. Si un día no entraba al colegio (no era un alumno modelo tampoco), me encontraban en la Biblioteca.

Quise estudiar Historia y Antropología, pero la realidad económica de los años 90 me estallaban en la cara: con esa carrera terminaría de taxista o panadero, con mi titulo bajo el brazo. Y trabaje como todos en lo que era mas rentable según mis habilidades. Pero siempre me quedo ese interés por la historia, por el relato exacto de los acontecimientos acaecidos en el pasado.


Me gustaba recorrer los sitios donde se acumulaban libros viejos y los que mas llamaban mi atención siempre eran los que contenían historias, fotos antiguas o curiosidades de Lima, la ciudad donde nací y de la que ya había escuchado muchas historias, anécdotas y tradiciones de labios de mi papá. Con dinero que tenia producto de mi trabajo, compre y arme una no despreciable colección de libros antiguos muy buscados. Lamentablemente en una de las mudanzas que tuve, amigos de lo ajeno desaparecieron mis preciados libros. Hoy se que varios de esos libros cuestan mucho, fue una buena inversión.

Pasaron los años y encontraba algunos amigos que compartían mi afición por la Lima de antaño y conversaciones largas y animadas se armaban en la sobremesa o en la visita a alguno de ellos. Uno de ellos me dijo (ya en la era del Internet), ¿porque no haces una web y escribes lo que sabes de Lima? Buena idea dije y abrí mi blog.

Lo alimentaba de artículos cuando podía, pero últimamente con las redes sociales ya encima nuestro, compartí mi blog en Facebook, y la explosión llego. Descubrí muchas mas personas que les gusta lo mismo que a mi, y hoy mi tiempo libre lo lleno compartiendo lo que se y aprendiendo mas y mas de Lima y su historia para compartirlo de una manera desinteresada con otros y lograr que mas personas conozcan la grandeza de la historia de nuestra ciudad.

Aquí viene algo interesante: En uno de mis últimos recorridos por las calles de libros viejos, entre otros que llamaron mi atención encontré uno, el "Diccionario Biográfico del Perú", primera edición de 1943, al hojearlo para ver cuan interesante estaba, vi que efectivamente era como un directorio de personas en Lima de la época, lo compre a un precio irrisorio, sabiendo que encontraría mucha información allí para usarla en la descripción de personajes de Lima en mi blog.

Lo tuve en casa algunos días sin abrirlo siquiera, y mi hijo curioso por el volumen del libro me pregunto de que trataba, le dije que eran biografías de personajes de Lima, y el me dijo: ¿Y tu papá no estará allí? No le respondí, solo lo cogí al instante y juntos buscamos la letra P de mi apellido y abrí los ojos como nunca antes lo había hecho. Mi papa estaba allí y hasta con foto!!



Ahora se porque me gusta lo que hago, lo tengo mas claro.
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Ataque de Pánico! desde Montevideo

Muchos blogs y noticias en internet se hacen eco de esta excelente produccion uruguaya: el corto "Ataque de Pánico", hecho con un presupuesto de 300 dolares y sorprendentes efectos especiales usando 3D Studio, After Effects y otros programas no muy costosos, se logro que esta produccion sea vista por realizadores estadounidenses y su creador: Federico Alvarez, sea reclutado por el equipo de San Raimi y tenga en sus manos nada menos que un presupuesto de 30 millones de dolares para realizar un film de catastrofes.


En él se nos muestra la Ciudad de Montevideo atacada por un ejercito de robots y naves espaciales que destruyen todo, entre otras cosas los edificios más emblemáticos como la Torre de Antel, el Palacio Legislativo o el Palacio Salvo, etc.

Veremos que sorpresa nos tendra Fede Alvarez desde la ciudad de las luces.

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Las 15 Fobias mas extrañas

Las fobias son trastornos emocionales que se caracterizan por un miedo intenso y desproporcionado ante objetos o situaciones concretas. Este mal afecta a una de cada veinte personas en todo el mundo.

Entre las más comunes se encuentran algunas como la aracnofobia y la claustrofobia, sin embargo, existen otras que por su rareza podrían ser calificadas de ridículas.

Aunque parezca difícil de creer que alguna personas pueda padecerlas, aquí te presentamos las 15 fobias más extrañas:

1. Alliumfobia - Miedo al ajo
2. Araquibutirofobia - Miedo a las cáscaras de los cacahuates
3. Caliginefobia - Miedo a las mujeres hermosas
4. Cipridofobia - Miedo a las prostitutas
5. Consecotaleofobia - Miedo a los palillos chinos
6. Dendrofobia - Miedo a los árboles
7. Eurotofobia - Miedo a los genitales femeninos
8. Genufobia - Miedo a las rodillas
9. Helenologofobia - Miedo a los términos griegos
10. Hexakosioihexekontahexafobia - Miedo al número 666
11. Hipopotomonstrosesquipedaliofobia - Miedo a las palabras largas
12. Itifalofobia - Miedo a la erección peneana
13. Penterafobia - Miedo a la suegra
14. Quifofobia - Miedo a agacharse
15. Xirofobia - Miedo al as navajas barberas

Otras, más comunes, son la siguientes:

1. Acluofobia - Miedo a la oscuridad
2. Acrofobia - Miedo a las alturas
3. Aerofobia - Miedo a los aviones
4. Afensofobia - Miedo a ser tocado
5. Agorafobia - Miedo a los lugares abiertos
6. Aracnofobia - Miedo a las arañas
7. Claustrofobia - Miedo a los espacios cerrados
8. Coulrofobia - Miedo a los payasos
9. Espectrofobia - Miedo a los fantasmas
10. Hemofobia - Miedo a la sangre
11. Homofobia - Miedo a la homosexualidad
12. Kakorrharfiofobia - Miedo al fracaso
13. Ofidiofobia - Miedo a las serpientes
14. Tecnofobia - Miedo a la tecnología
15. Tripanofobia - Miedo a las inyecciones
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Dave KluX Blog Experience Wallapaper

Para mis fans aca mi primer wallpaper... XD

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Armagedon

La temperatura ambiente era abrasadora. Hacia varios días, varios medios escritos y televisivos se habían hecho eco de esta anomalía de la naturaleza. Se buscaban como desde hace tiempo atrás, explicaciones en el efecto invernadero y el cambio climático global. Pero los que todo lo saben y los que todo investigan, sabían que había algo más allá de la simple deducción física y científica. El aumento de la temperatura era a todas luces anormal.

Gabriel era un muchacho tímido, de 20 años, huérfano, vivía solo en esa gran ciudad del centro que es Minópolis. Trabajaba en una tienda de alquiler de videos, y la mayor parte de su sueldo lo enviaba a su abuela enferma que vivía en una ciudad del interior. Gabriel era un muchacho con muchos valores: sensible, educado y atento. Su principal diversión era leer libros de cultura general y escuchar rock romántico en idioma ingles. No era una persona religiosa. Cuando estuvo en el Instituto General estudiando Informática se enamoro de una muchacha que solo se burlo de el y sus buenos sentimientos. Pero Gabriel había superado y olvidado ese incidente. Ahora estaba solo.

Un sacerdote gritaba en la misa matinal que el Fin del Mundo estaba cerca, que las señales del clima y el tiempo violento que se vivía eran prueba de aquello, recitando pasajes del Apocalipsis bíblico, llegaba a la mente de sus oyentes, quienes conmovidos con el mensaje, llevaban raudamente la mano al bolsillo para depositar generosas limosnas en la caja de la sacristía. Aunque las intenciones del religioso eran llenar sus arcas, no estaba lejos de la realidad.

Cristina reía mientras bromeaba con sus amigas del Instituto, habían decidido faltar a clases para acudir a la piscina de la zona donde vivía, que ese día estaba abarrotado de gente. Era una agraciada jovencita de 19 años, estaba terminando el primer curso de Medicina, quería ser una gran doctora y especializarse en Oncologia, su padre había muerto de cáncer 5 años antes. Su madre se había casado con otro hombre y estaba viviendo en otro continente, y solo se acordaba de ella cuando le enviaba el giro para el pago del curso. Cristina compartía un apartamento con Bárbara, su alocada amiga. Pero a pesar que las circunstancias de la vida habían sido adversas para ella, se mantenía juiciosa, recordando siempre los consejos que su padre le dio desde niña.

Bárbara le preguntaba si le atraía Gerson, un chico brasileño de la clase donde ellas estaban, le decía que el se había mostrado interesado en ella, y que seria un buen partido, ya que tenia un automóvil muy bonito y muchas chicas querían estar con el. Pero los gustos y preferencias de Cristina estaban por encima de esas trivialidades, y como siempre le respondió a su amiga que dejara de buscarle hombre, que lo que ella aun quería era concentrarse en sus estudios y terminar los mismos. Bárbara le dijo por enésima vez que era una aburrida y que la vida había que disfrutarla al máximo, porque mañana podían morir. Y tenía razón.

Esa noche Bárbara salio a una fiesta con su pareja del momento: William, que vino con Gerson para convencer a Cristina de salir, pero ella no quería saber nada de esos muchachos ni de la vida loca que llevaban, y se excuso diciendo que tenia que hacer otras cosas.

La noche era calurosa para acostarse temprano y Cristina se animo a ver alguna buena película y salio a alquilar la misma. Bajando el ascensor recordó que la tienda donde siempre ella alquilaba sus videos favoritos había cerrado y tendría que recorrer varias calles más para encontrar otro. Esto no le hizo gracia, ya que la noche no tenia nada de fresca.

Gabriel esperaba la hora de cierre del local, esa noche había planeado viajar al pueblo donde vivía su abuela y darle la sorpresa, era sábado por la noche y estaría hasta el lunes en la mañana con ella, regresaría a tiempo para abrir el negocio el lunes al mediodía.

Las últimas noticias invadían la programación de todos los canales a esa hora. Una cadena de violentos terremotos destruían varias ciudades habitadas por millones de personas en el continente europeo. Un fenómeno nunca visto ni registrado en la historia se sucedía en ese momento: terremotos de grado 9 y 10 se sucedían uno tras otro en varias ciudades de Europa. Gigantescas olas ocasionadas por estos mismos se tragaban ciudades costeras al otro lado del mundo. Algún testigo llego a decir por la TV, que parecía que la mano de un gigante sacudía la tierra. Pero esto solo era el principio.

Eran casi las 10 p.m. y multitudes de persona se agolpaban en las calles, comentando con sorpresa los acontecimientos que se sucedían al otro lado del mundo. Cristina ingreso a la tienda de alquiler de videos de Gabriel, pero no busco ninguna película, solo se puso a ver las noticias en el monitor de TV del establecimiento. Gabriel comento en voz alta que era increíble lo que estaba ocurriendo, llamando la atención de Cristina, quien lo miro fijamente, pues creyó haber reconocido a alguna persona en el.

Nadie en la televisión ni en las noticias parecía dar una explicación lógica a lo que estaba sucediendo. Mas noticias llegaban de todas partes del mundo, en varias zonas de Sudamérica se había ido la corriente eléctrica y las comunicaciones eran nulas. En Oceanía, noticias de gigantescas olas que tragaban islas enteras parecían sacadas de algún cuento de terror o ciencia ficción.

Mientras en Minópolis, el calor era mas insoportable, había subido la temperatura hasta los casi 43 grados centígrados, en una ciudad acostumbrada a lo mas a 32. Y eran las 11 de la noche!!! Finalmente, lo que suele suceder en situaciones como esta, pasó. Grupos de personas corrían desaforadamente por las calles, saqueando los comercios, sobretodo las tiendas de comestibles y los supermercados. Gabriel cerró la tienda y Cristina al ver lo peligroso que podría ser intentar regresar a su casa, le pidió si podía quedarse un rato más dentro, hasta que por lo menos se tranquilizara la situación. Gabriel asintió y le dijo que era lo más prudente en esas circunstancias.

En Minópolis, empezó a cundir el caos, seguramente como en todas las ciudades del mundo, donde situaciones parecidas se sucedían. No había fuerza pública, y mientras muchos incendios empezaban a sucederse en la ciudad, se fue la energía eléctrica. Gabriel se agenció de una radio a pilas, pero era inútil, no funcionaba ninguna estación regular; cambio la frecuencia a onda corta y pudo detectar apenas dos transmisiones débiles, una de un radioaficionado y otra de alguna radio comercial de otro país que aunque en un idioma diferente, permitía escuchar la voz desesperada de su relator.

Mientras Cristina, intentaba infructuosamente mediante su celular, comunicarse con Bárbara, pero no había caso, no había señal telefónica. Las comunicaciones estaban muertas. Por las ventanas del local veían grupos de personas corriendo llevando el producto de sus saqueos, mientras dentro el calor se hacia insoportable. Hacia la medianoche, Gabriel termino de asegurar el local y le dijo a Cristina que lo mejor era intentar descansar, al amanecer trataría de saber que sucedía y si podían ir cada uno a su casa.

Aun a pesar de las circunstancias, en donde el instinto mas primitivo de los seres humanos sale a flote, Cristina se sintió muy segura con Gabriel, alguien a quien recién había conocido, pero que dentro de ella, le decía que podía confiar plenamente. El radioaficionado al parecer había encontrado alguien con quien conversar, pero sus conversaciones eran interrumpidas por fallas en su señal, pero entre ellos se preguntaban de la situación imperante, uno era de una ciudad muy al norte de Minópolis y el otro al parecer era de la ciudad misma. Gabriel y Cristina solo podían oír quizá al igual que muchas personas mas, pues su radio solo era receptor y no transmisor.

Convencidos que la situación era a nivel global, sin energía eléctrica, con pocas provisiones de agua y casi nada de comida, más que los bocaditos que se suelen expender en negocios como estos, Gabriel y Cristina planeaban como saldrían al día siguiente; habían conversado lo suficiente como para sentir confianza el uno en el otro y conocerse lo necesario. Gabriel acompañaría a Cristina a su departamento y el trataría de viajar al pueblo donde vivía su abuela. Hacia las 4. 30 de la madrugada se quedaron dormidos.

La tierra empezó a temblar, de un modo intenso y que parecía no tener fin, los DVDs acomodados en las góndolas cayeron al suelo y Gabriel apenas de un tirón logro sacar a Cristina del local que se derrumbaba; eran las 7 de la mañana del domingo, el sétimo día simbólico en la creación del mundo.

La escena era aterradora, casi ningún edificio de esa calle y al parecer de toda la ciudad quedo en pie. Por una cuestión de suerte, rápida reacción o tal vez lo que llamamos milagro, Gabriel y Cristina se salvaron. Corrieron desesperados y asustados por lo que era la avenida preguntando por mas sobrevivientes, habían personas que también se habían salvado, en medio de la confusión general y del calor abrasador, un sonido agudo que se hacia mas fuerte a cada segundo, irrumpió la escena, el cielo empezó a oscurecerse y de pronto de una manera increíble, empezó a llover con un estrépito nunca antes visto en esa ciudad.

Ciertamente ese era el Día del Fin del Mundo, no había otra explicación para tantas plagas a nivel global. Totalmente empapados y cobijados bajo las ruinas de lo que había sido un edificio de 15 pisos, Gabriel y Cristina, se protegían de la atroz lluvia, ella lloraba asustada y el confundido no sabia que hacer, no rezaba puesto que no era religioso, pero esa hubiera sido una buena ocasión para hacerlo.

Ellos por un instinto más de supervivencia que de otra cosa, estaban abrazados el uno al otro, asustados y confundidos. La lluvia arreciaba mas, cayo el cielo por alrededor de 2 horas, y hacia las 9 y 30 de la mañana de ese día final, dejo de llover. Pero había caído lo suficiente como para anegar y hacer pequeños pozos en medio de la devastada ciudad. El cielo tenía un tono cobrizo y el calor había descendido dramáticamente después de la lluvia. Caminaron sin rumbo buscando a otros sobrevivientes, a los que se unieron, pero reinaba el caos y la confusión. Hacia el mediodía, ya se había concentrado un regular grupo de sobrevivientes, donde también estaban ellos, todos confusos y sin saber que hacer, puesto que no había un guía visible en ese grupo, no tardaron en desorganizarse, y cada uno por su cuenta buscar sus alimentos en los negocios derruidos de la gran ciudad.



Completamente abandonados a su suerte, este grupo de personas, donde se incluían Gabriel y Cristina, caminaban hacia una de las salidas de la ciudad, eran las 3 de la tarde y el cielo se había oscurecido como si fueran las 6 o 7 de la noche. Lo increíble y sobrehumano aun estaba por venir.

Un silbido violento se hizo escuchar en la ciudad, y era tan fuerte y tan agudo que seguro seria un ruido a nivel regional y porque no hasta un sonido mundial. Las nubes oscuras se abrieron y un haz de luz logro pasar, pero no era la luz que aun podría dar el Sol a esa hora de la tarde, era una luz resplandeciente y tras ella aparecieron unos seres extraños, transparentes, impresionantes, espirituales. Con la boca abierta por la sorpresa de esa extraña aparición, el grupo de personas donde estaban Gabriel y Cristina observaban absortos la escena. Uno de los seres celestes, se acerco al grupo y solo con mover un dedo de su resplandeciente mano, fue arrebatando la vida uno por uno de los sobrevivientes.

Eran los ángeles de la destrucción, las visiones proféticas de muchos hombres de la antigüedad hechas realidad. No se sabía si eran ángeles cristianos, o árabes, o dioses hindúes, o simplemente extraterrestres de algún lejano planeta que se arrogaban el titulo de justicieros del universo. Lo cierto era que, la Tierra como se conocía, ya no era tal, la humanidad se había extinguido, primero por las violentas fuerzas de la naturaleza puestas de manifiesto, y segundo, rematados los sobrevivientes por estos seres extraídos de algún delirio de ciencia ficción. Pero eran reales, y todo era real.

Gabriel y Cristina, abrazados y aterrados, veían caer a sus lados a las personas que los habían acompañado en esas horas de destrucción final, pero a ellos no les pasaba nada. Intentaron correr, y lo hicieron un pequeño tramo, hasta que una de las criaturas celestes se les puso en el camino. Y les hablo.

- Ustedes no tienen nada que temer, desde el momento que nacieron, fueron observados, y se descubrió que en el corazón de ustedes solo existe la pureza de la existencia noble y desinteresada. Ambos han sufrido en sus vidas, y aun este trance final, se interesaron en la seguridad del otro, antes que en la suya misma.

Otra criatura celeste se unió a la primera, y con una voz que podría ser oída desde cualquier parte (si existiera alguien con vida aun), añadió:

- Asistimos una vez más al nacimiento de la especie, al principio de la historia, al volver a empezar de la vida y la existencia, al culto de una entidad superior que nuevamente recibirá mil nombres diferentes y será adorado de mil maneras distintas, una vez concluido este ciclo vital volveremos.

- Pero, antes de eso, -volvió a hablar el primero- los nombres de ustedes, serán recordados, como los padres de esta nueva civilización, muchas ciudades nuevas se levantaran y tendrán sus nombres, pero también caerán, victimas de sus errores y victimas de su destino.

Venciendo el miedo y adaptándose de una manera increíble a la nueva situación, Gabriel se atrevió a preguntar: ¿Porqué murió tanta gente buena? ¿Porqué solo nosotros?.

- Nadie era bueno en este mundo, aun las personas que ustedes querían, tenían deudas con la vida, todos en este mundo estaban condenados, aun los que vivieron en los milenios anteriores a ustedes, ustedes tenían que vivir en esta época, porque solo ustedes podían sobrevivir. –termino de decir el segundo ser celeste-.

Mientras esto sucedía, miles de seres celestes, que llegaban desde todos los puntos cardinales, habían aparecido en el cielo y todas daban alabanza a Gabriel y Cristina. Finalmente, uno de ellos, salio de entre la multitud, y acercándose a ellos, con voz grave les dijo:

- Desde este momento tu nombre será Adán, y el de ella será Eva.

Y Cristina volvió a mirar fijamente a Gabriel, y empezó a recordar donde lo había visto antes, no en esta vida, sino mucho antes…

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El Fin del Tiempo

Me duelen los brazos, y las piernas me tiemblan, acabo de cumplir 52 años en la vida del hombre y siento que las fuerzas me abandonan, conforme me ordeno mi padre de niño, viaje todos los caminos que aun quedaban buscando algún otro sobreviviente de mi raza, la raza humana.. pero hace 6 años vi al ultimo ser humano, y murió de hambre en mis brazos, nunca pude encontrar una mujer con quien extender la descendencia, con quien cumplir ese infantil sueño de ser el nuevo Adán de los humanos, hoy solo debo aceptar que me toca escribir el fin de la historia, que triste privilegio, soy el ultimo ser humano en la Tierra.

Aun no se cuando serán leídas estas paginas por los que se fueron en el éxodo del 96, mi padre me dice que vio el trasbordador estallar en el cielo, yo aun quiero pensar que algún sobreviviente volverá a la Tierra y empezara todo de nuevo, cuando esta lluvia ácida y este invierno mortífero termine. Siento que desvarío y tal vez esto se manifieste en mi escrito, aun así tratare de ser coherente hasta el final, aunque también creo que nadie jamás leerá esto.

Todo empezó en el 2087, cinco años antes que yo naciera, la población de la Tierra era numerosa, el ultimo censo regional arrojo 6 mil millones de personas solo en Europa, la nación comunista de China tenia 2 mil millones y no se las estadísticas de las Américas, pero dice mi padre que las personas morían de pie frente a los palacios gubernamentales de cada nación, millones de personas buscando un pan para comer, no logro imaginar a millones de personas, nunca pude, pero en mis peores pesadillas si pude ver niños comiéndose unos a otros. Nadie jamás se puso de acuerdo como empezó el fin, y para ser el ultimo historiador oficial de la historia humana mi aporte será muy pobre al respecto. Mi padre me decía que todo empezó en esa guerra entre Estados Unidos y las naciones Asia-orientales. Estados Unidos era la nación mas poderosa del planeta y sus hijos los mas privilegiados en cualquier parte de la Tierra. Estados Unidos inicio la guerra invadiendo las naciones Asia-orientales, pero este no sabia de las armas nucleares que estas tenían apuntando hacia ellos.

En marzo del 2087 (nunca supe que día), muchas ciudades de los Estados Unidos desaparecían a causa de una ataque termonuclear, las bombas que contaban con antirradares sotisficados ni siquiera llegaron a estallar en la corteza terrestre, aviones de defensa aérea las detonaron en el aire, aun así no pudieron evitar el desastre, el caos invadió las ciudades sobrevivientes, nunca se sintieron tan vulnerados e indefensos, el gobierno en represalia desato la hecatombe, miles de bombas caían como racimos de uvas sobre el continente asiático, miles de millones de personas morían en minutos, mi padre decía que ni la peor profecía vaticino este final.

En los siguientes meses el cielo se empezó a oscurecer, inmediatamente nada fue como siempre lo imaginamos, el cielo se oscureció solo en las zonas afectadas pero en las demás regiones la vida siguió su curso, pero solo por un corto periodo de tiempo, las plantas dejaron de crecer y empezaron a morir, esta escena se repitió en todo el planeta. Empezó un gran éxodo hacia el hemisferio sur de la Tierra, la zona se superpoblo pero solo fue una ilusión pasajera de bienestar, pronto el hambre y las pestes empezaron a diezmar a la población sobreviviente. Para el 2090 apenas se veían días con Sol alumbrando, y si los rayos de este pasaban la gran masa de nubes artificiales que se formaron, eran solo rayos fríos, ese es el mundo en el que crecí.

Mi padre era un físico nuclear muy reconocido en Europa, gracias a las relaciones que tuvo pudimos llevar una vida privilegiada comparada a los millones de pobres diablos que morían cada día. El me contó que participaba en un proyecto conocido como el Proyecto de la Antibomba, financiado por gobiernos europeos, este consistía en desatar una reacción en cadena de ciertos componentes químicos que hicieran retroceder la radioactividad causante de la lluvia ácida, consistía en detonar una descarga controlada a cierta altura para que solo sea afectada la atmósfera, pero todo quedo en proyectos, pronto esos gobiernos que lo apoyaron colapsaron a causa del caos imperante en cada nación. Pero el obtuvo una invitación para participar en un vuelo experimental de un trasbordador hacia la única base espacial para civiles. Para ese tiempo mi madre cayo enferma y mi padre y yo la acompañamos en sus últimos momentos en un hospital de Sudáfrica, debido a esto perdimos la oportunidad de viajar en el trasbordador, pero esto también nos salvo la vida según mi padre, ya que dice el que vio estallar la nave en el aire cuando ya se disponía a atravesar la atmósfera, yo siempre creeré que el me dijo eso para aliviar la pesadilla que nos tocaría ver por quedarnos a morir en nuestro planeta que poco a poco languidecía.

Cuando yo era niño no existía gobierno por ninguna parte de la Tierra, pero mi padre se preocupo mucho en que yo me instruya, me hacia leer decenas de libros cada semana, acerca de la historia general, de los tipos de gobierno, de medicina y de cultura general, creía el que yo era el llamado a hacer renacer la raza humana, solo necesitaba una mujer a mi lado, pero esto no pudo ser. En los años posteriores a la guerra de aniquilación mi padre pudo construir en secreto un refugio subterráneo, en el crecí hasta que mi madre enfermo y pudimos conseguir viajar a Sudáfrica, donde sucedió lo ya antes mencionado.

Del mundo en el que crecí solo puedo recordar anarquía y desorden, se formaron grupos aislados que con armas conseguidas sabe donde imponían el orden a su manera, los hombres se masacraban entre ellos, violaban a sus mujeres y las mataban, arrebataban sus propiedades al que tenia mas, esa era la vida en las naciones donde los gobiernos cayeron mas rápido, de vez en cuando se veían tropas de los ejércitos patrullando las calles, pero estas no tenían gobierno, también se convirtieron en grupos aislados que solo traían muerte y desolación. Habían ciudades completamente abandonadas con sus grandes edificios y monumentos en permanente estado de desolación, habían autos volcados y muchos esqueletos en las avenidas, no hubo quien les diera sepultura. Las bombas mataron casi 3 mil millones de personas, 2 mil millones murieron a causa de los efectos colaterales, quemados vivos andaban por la calles, niños buscando a sus padres, hombres sin esperanza se agazapaban en las carreteras para asaltar a los viandantes y arrebatarles todo lo que podían tener que pueda servir en esas circunstancias. Ese es el mundo en el que crecí.

Solo una vez en mi vida viaje en barco, fue cuando regresamos de Sudáfrica a España, miles de personas en el puerto pugnaban por subir a nuestro barco, pude ver como los oficiales de abordo sin contemplación disparaban a hombres mujeres y niños que lograban alcanzar el puente de acceso, mi padre me cubría el rostro pero entre sus dedos pude ver la muerte. Cuando llegamos a Barcelona, nuestra casa había sido saqueada y el refugio bajo esta había sido detonado, mi padre decidió que teníamos que salir de ahí, la mañana que salimos con dos mochilas con lo necesario para ir hacia las comarcas, pude ver en el cielo por primera vez la señal de la destrucción, hacia el este el cielo se ilumino de manera inusitada siendo aun una mañana inusualmente soleada, pude ver el hongo atómico del que tanto había hablado mi padre y yo había leído en libros, lo vi a lo lejos pero fue lo suficientemente poderosa como para que su viento nos golpease la cara, mi padre me arrojo al piso gritándome que no me levante, después de 10 minutos me levante y las nubes habían huido del cielo y solo un silencio total acompañaba ese lugar, algunas personas que estaban cerca de nosotros nos miraban y nosotros a ellos, nuestro desconcierto fue total, nunca supimos donde fue esa detonación y porque, ya que la guerra había terminado sin vencedores.

Solo recuerdo de mi juventud muerte, mucha gente muriendo por donde íbamos, morían de hambre, moría a causa de las heridas, morían de pena, la gente caía redonda por donde andaba, esas imágenes aun las tengo claras en mi mente. El hambre venció a mi padre y cuando yo tenia 21 años el murió camino a una ciudad donde nos dijeron había un cuartel con militares en la periferia de una ciudad antiguamente conocida como Praga. Murió pesando 42 kilos, siendo un hombre de 1,86 de altura, mi padre, mi amado padre.

Cuando el murió yo lo enterré bajo tierra, como se dice se acostumbraba antes de la guerra, y escribí un letrero con su nombre que coloque a sus pies como recuerdo para nadie y monumento para ninguno. Pase días acompañando su sepultura llorándolo, quise quedar ahí mismo con el, me dormía pensando que ya no despertaría, pero siempre podía abrir los ojos y lloraba mi mala fortuna, a causa del dolor por la perdida de mi padre había perdido el hambre, me olvide que tenia que comer, un día decidí que tenia que continuar, no había comido en 4 días, desde que deje ese lugar camine 15 días comiendo solo plantas del campo. Llegue a una ciudad muy grande, desolada como las otras, con muchos cadáveres en las calles, camine por horas sin ver ningún movimiento, me tire al pavimento deseando morir, no quería levantarme, empecé a desvariar, y mientras miraba el triste espectáculo pude ver a alguien recostado bajo un cobertizo que movía una pierna. Me levante e inmediatamente fui donde el, era un hombre de unos 30 años que abrazaba a su hijo de aproximadamente 10 años muerto ya hacia días, el olor era nauseabundo pero el solo me miraba con una expresión de lastima, me hablo en un idioma que no entendí pidiéndome ayuda, ante tal espectáculo solo me aleje mientras el me gritaba en su idioma que nunca entendí, pero decido regresar.

Me acerque con el inútil e instintivo deseo de poder ayudarlo, el solo me hablaba en su idioma, quise ayudarle con la carga de su hijo muerto, quise sujetar al niño pero el me aparto de un violento golpe, y pude ver que cuando volteo al niño este tenia arrancado a mordiscos un brazo y parte del tórax, el pobre diablo se había estado comiendo el cadáver del niño!

Solo la locura podía haber empujado a ese hombre a comer la carne de ese niño, no pude entender en ese momento yo esa escena, yo que junto a mi padre había sobrevivido años comiendo plantas del campo, seguro ni su hijo seria, una rabia muy grande me invadió y quise irme de ahí, me dirigía hacia el centro de la ciudad y solo podía ver la constante de todas las otras ciudades que vi antes: muerte y desolación. No haría 6 horas que llegue a ese sitio y me invadió un cansancio atroz, como tantas veces pensé que al dormir ya no despertaría y me recosté dentro de una tienda, era noche y aun no se quitaba de mi mente las escenas de canibalismo que había contemplado horas antes. Cuando pude dormir tuve un sueño muy extraño: en el yo corrí por verdes praderas donde el sol caía con su luz amarilla de modo muy intenso, al llegar a cierto sector de ese paraíso vi sobre el sueño las partes desmembradas de muchos cuerpos mutilados, habían brazos piernas y pedazos de carne de zonas inclasificables, y me vi a mi mismo comiendo uno de aquellos trozos de carne humana.

Nunca tuve pesadilla mas espantosa, vi muchas cosas desde mi niñez pero el terror que me sobrecogió por ese simple sueño fue tremendo, cada día vivía pensando que ya nada podía causar alguna emoción en mi. Me levante dispuesto a irme de esa ciudad que solo me había traído confusión y espanto, salía de ella por una pista antigua y cubierta de alambres de púas, cuando alguien cae sobre mi pesadamente y me derriba, era el tipo ese que se había estado comiendo al niño, me derribo y me empezó a golpear, yo solo podía defenderme, lo golpee con un palo que encontré a la mano, pero este puso sus brazos sobre mi cuello y empezó a ahorcarme, no sabia como sacar sus brazos de mi cuello, hasta que se me ocurrió morderlo, lo mordí en el brazo con todas mis fuerzas que le arranque un pedazo de carne, el se alejo de mi gritando y me fui encima de el, me desconocí lo vi como un peligro para mi supervivencia, me abandono todo lo racional que fui hasta ese día y lo mate a golpes.

Esa noche aprendí a comer carne humana. Y no sabia mal. Sobreviví estos 30 últimos años comiendo carne humana, yo termine con los pocos humanos que quedaban y no estoy loco. Aun mi idea era encontrar una mujer para reproducirme pero la única mujer que vi fue hace 15 años: una anciana que también sobrevivió comiéndose a sus hijos. Para ese tiempo descubrí que no era el único que había sobrevivido gracias al canibalismo, esta era una practica muy extendida entre los sobrevivientes en la guerra, solo que yo vivía en la esfera de cristal que mi padre creo para mi. Al no haber fotosíntesis, al no haber frutos comestibles, al no existir animales, ya que estos fueron los primeros en desaparecer tras las explosiones nucleares y sus consecuencias, lo único comestible y que aseguraría la vida era nuestra propia carne, que crueldad de la naturaleza.
La anciana que mencione se llamaba Esther, era francesa y murió al caer del piso 34 de un edificio en un arranque de locura se arrojo por la ventana, yo la vi caer desde lo alto mientras recogía unas tinas con agua de lluvia que utilizaría para bañarme. Debo decir que la lluvia era algo inusual pero hace 15 años, por el mes de julio o agosto del 2129, empezaron a desatarse lluvias torrenciales en toda la zona donde vivía, no se si serian a nivel global, pero era obvio que era a consecuencia de los trágicos cambios climáticos producidos por la guerra, llovían días seguidos, al principio era una lluvia ácida, por la cual debía guarecerme en cualquier lugar, sentía la piel que ardía al exponerse a esta, pero un día fue una lluvia limpia y fresca, agua refrescante que me devolvió las ganas de seguir adelante, desde esa fecha hasta hoy no hubo lluvia igual, las lluvias actuales que proviene del cielo eternamente gris, solo duran minutos y a menudo son ácidas, por lo cual hay que esconderse en cualquier lugar.

Es de noche y observo que me quedan pocas hojas para escribir, me sigo preguntando si alguien alguna vez leerá esto, mi padre decía que los humanos llegaron a la Tierra de algún otro planeta distante, que así se formo la vida aquí, vida que nosotros mismo nos encargamos de desaparecer, me contaba cuando era niño historias de lo que era conocido como ciencia ficción, en las que siempre se decía que los humanos desaparecerían del planeta cumplido su ciclo, al igual que los dinosaurios hace millones de años, creo que la existencia del hombre como la especia reinante en este planeta duro muy poco, nosotros mismos nos encargamos de que fuera así.

Hace 4 días que no amanece, solo un manto tenebroso de nubes negras cubren el cielo y ensordecedores truenos estremecen de cuando en cuando este desolado ambiente. Grito sin esperar respuesta, hace años quise morir pero muchas cosas me lo impidieron, el orgullo vano de ser el ultimo ser humano en la Tierra no me permite tomar la opción de suicidarme. Hasta donde se sobre lo relacionado a cambios climáticos post nucleares, sospecho que al menos en esta zona no volverá a amanecer en años, demás esta decir cual es la situación en el hemisferio norte, por lógica al ser ese el lugar donde cayeron las bombas ya debe ser un yermo desolado desde hace mucho, no existe ningún tipo de vida, contrario a lo que se especulo durante mucho tiempo, los insectos fueron los primeros en desaparecer, cuando ellos eran los llamados a heredar la Tierra, después fueron los animales salvajes y los domésticos, los humanos podríamos haber sobrevivido si no nos hubiéramos dedicado a matarnos unos a otros después de esto.

Tiembla el suelo, apenas puedo mantenerme en pie, busco un lugar donde guarecerme, el estruendo en los cielos es estremecedor, solo llevo este cuaderno donde puede anotar todo lo que algún día tal vez se leerá, eso espero. El suelo se abre a mis pies, no puedo escribir mas, la oscuridad me rodea, intentare correr... pero veo a otro hombre frente a mi!!! quien eres tu?.
Dave Klux (2004)
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