La Casona maldita de San Isidro

Sonó el teléfono, era Marcos amigo de D. que le preguntaba si quería un trabajo super fácil, que le permitiera ganar un dinero extra y continuar con sus estudios durante el día. ¿Pues que era ese trabajo? Un puesto de guardiania en una importante casona de San Isidro, en la que funcionaba una institución del Colegio de Ingenieros. "Podrás dormir toda la noche, el puesto solo es nominal, no tienes nada que preocuparte, ya que al frente esta la casa del embajador de Japón, y ese lugar siempre esta con policías".

Sonaba atractivo, "solo dormir? y cobrar cada quincena? y seguir con mis actividades durante el día?" pensaba D. Pues acepto, y tras recibir las indicaciones básicas, empezó a trabajar en ese lugar. No era difícil, ingresaba a las 7 pm hora en que ya casi no había ningún empleado de la institución  ya que la salida de ellos era a las 5 pm, recibía un cuaderno firmado por los vigilantes y el juego de llaves de toda la casona, incluido el comedor y el auditorio donde en una pantalla gigante se podían ver todos los canales de la empresa TeleCable. Tenia un pequeño cuarto en la zona de la cochera donde podía dormir. Antes de las 7 am tenia que estar en la puerta principal para entregar el cuaderno y las llaves a los vigilantes que ingresaban a esa hora. Frente quedaba la casa del embajador de Japón y siempre había policías. No había de que preocuparse. El trabajo era muy bueno!



Pero la casa era extraña, en las noches era de un silencio agobiante, y los largos corredores oscuros parecían moverse solos. Al ingresar por la bonita portada de piedra de la casona se encontraba un pequeño hall, a la derecha el ingreso al auditorio y a la izquierda un segundo hall mas amplio donde también estaba la gran escalera de madera al segundo piso. En la pared un vitral dejaba entrar la luz diurna. Después de la escalera un largo y estrecho corredor, a cuyos lados se encontraban las oficinas de los diferentes Capítulos de Ingeniería.Al fondo el corredor terminaba en un pasaje lateral que conducía hacia el patio interior y cochera y unos baños. El segundo piso casi era una replica del primero, al final de la escalera un hall y a ambos lados, corredores largos, estrechos y oscuros a cuyos lados se encontraban mas oficinas.

D. no se hacia problemas, cuando se iban los vigilantes ingresaba al auditorio a ver noticias o alguna película,  hacia las 10 u 11 pm se preparaba algún sandwich en el comedor, luego daba una ronda por la casa verificando puertas cerradas y luego a dormir como un pajarito. El trabajo era muy fácil! Sin embargo, no subía al segundo piso, solo una vez lo hizo, la primera noche que se quedo, sintió escalofríos, y el largo corredor mas oscuro aun de noche parecía tener vida. Nunca entraría un ladrón a esa casona, el barrio estaba rodeado de policías, no había de que preocuparse.

Cinco meses pasaron rápido, era un buen trabajo, D. continuaba sus estudios durante el día y el dinero extra que ingresaba por este trabajo era útil. Llego la navidad del año 1996, unos días antes de la noche buena se hizo una reunión para los trabajadores de la Institución  se entregaron regalos, tarjetas, presentes y luego hubo una cena en el local. Era la primera vez que había bastante gente hasta pasadas las 7 de la noche. Sin embargo, poco a poco todos se fueron retirando y como a las 10 pm ya no había nadie, o eso era lo que creía D. 

Al hacer su habitual ronda, al pasar por una de las puertas del corredor, un fuerte golpe a la misma, desde el otro lado lo asusto. Era la puerta del auditorio. D. pensó al momento que alguien que vino a la celebración se pudo haber quedado dentro, pero quien? y a oscuras?. Salio al patio donde había una gran ventana y desde donde se podía ver el interior del auditorio, no se atrevió a usar la llave e ingresar, solo miro por el vidrio pero la oscuridad total del interior lo desanimo a seguir buscando quien pudo haber sido el que dio el fuerte golpe a la puerta. Regreso al otro lado, donde estaba el pasadizo y mientras aun trataba de entender que había pasado, desde otra puerta otro golpe a la madera de esta lo asusto nuevamente.

D. trato de ser lo mas racional posible, eran mas o menos las 11 de la noche, salió al patio de ingreso, se acerco hasta la reja principal y vio a los policías al frente conversando, uno lo saludo y el respondió el saludo. No sabia si decirle lo que pasaba, decidió que no, trato de bloquear de su mente lo que paso y se fue a su cuarto a dormir. Pero esta noche tardo en dormir, estaba echado en el cuarto a oscuras mirando fijamente la puerta, no podía dejar de pensar en lo que había pasado y trataba de encontrarle una explicación lógica, la única seria que algún vigilante se había quedado y lo estaba asustando, el los conocía  algunos eran bromistas y ya había escuchado anteriores comentarios sobre algunas cosas raras que pasaban en esa casa. Mientras estaba en estos pensamientos y mirando siempre hacia la puerta, vio que una sombra mas oscura que la noche pasaba frente a esta, por la parte baja de la entrada. Era demasiado, cerro los ojos fuertemente y se quedo dormido.

Al día siguiente, lo primero que hizo fue indagar entre los vigilantes, si estos le habían jugado una mala pasada. Ellos solo reían al escuchar su historia, acusaban a algún borrachín de la fiesta de la noche anterior que se había quedado, en fin, al parecer era una broma y nadie quería soltar prenda. D. se fue ese día  algo turbado por la experiencia pero quizá era solo eso, una broma de esos desalmados que ahora se reían y querían extender la historia jugando al misterio. Se fue pero en la noche regreso como siempre.

Era viernes, como todas las noches desde hace cinco meses, la rutina habitual: recibió el cuaderno y las llaves. Cuando el ultimo vigilante se fue, aseguro la reja principal y esta vez, se fue primero al comedor, se preparo un café y un sandwich. No tenia ganas de ir al auditorio esta vez. Leyó una revista y a eso de las 10 pm se dispuso a hacer su ronda habitual, todo parecía estar tranquilo. 

Empezó en el hall principal del primer piso, estaba distraído viendo una ventana cuando un nuevo golpe a la puerta de madera lo alerto. Casi al instante, otro fuerte golpe en otra puerta, y luego las luces del baño al final del pasadizo que se encendían y apagaban solas. D. estaba petrificado de terror, no podía moverse, solo escuchaba y veía el concierto macabro que había empezado a su alrededor. Escuchaba que las llaves del inodoro se accionaban solas y los caños se abrían y se cerraban. Nuevos golpes a las puertas de madera, y lo peor aun estaba por venir. D. no sabia a que parte de la casa mirar, un grito aterrador que venia del segundo piso lo dejo sin reacción. Ruidos de bultos que se arrastraban en el segundo piso, voces inintelegibles, voces de niños, pisadas y corridas en el segundo piso, las luces de los baños que se seguían prendiendo y apagando solas y las luces del fluorescente que iluminaba el hall que empezaban a titilar y perder energía. 

Las voces continuaban y el terror absoluto para D. llego cuando escucho fuertes y cansadas pisadas que anunciaban que alguien o algo bajaba por la escalera de madera del segundo piso hacia el hall donde estaba el. D. no movía su rostro para ningún lado, por temor a ver lo que no quería y en un impulso final sacó fuerzas de donde no tenia y pronunció el nombre de Dios que muy bien lo conocía por la formación cristiana que recibió y al instante, tras pronunciar el nombre de Dios en voz alta, todo se detuvo.

Salio corriendo de la casa hacia la reja de ingreso, quería irse de allí, pero la vergüenza lo contuvo. Al frente, los policías de siempre jugaban cartas, fumaban, tomaban café y conversaban. D. se quedo toda la noche de pie al lado de la reja de ingreso con las llaves en la mano, hasta que amaneció. Entrego el cuaderno y las llaves a los vigilantes, no les dijo nada, salio de allí y fue a la oficina principal de la empresa que lo había contratado y renunció.

Epilogo.-

D. se entero que el no fue el único que tuvo esa experiencia aterradora en esta casona. Antes que el, un vigilante del día  también se quedaba en la noche, pero este prefirió el sufrido turno de día y renuncio a la noche. De ahí le avisaron a el que estaba esa plaza libre. Y antes de este vigilante hubo otro guardián  un señor ya mayor, que le paso lo mismo que a el. la gran diferencia estuvo, en que este guardián  la escuchar los ruidos en el segundo piso, subió. Al día siguiente los vigilantes no encontraron quien les abra la puerta, el supervisor de ellos con una copia de la llave logro ingresar, y lo encontraron a este guardián desmayado en el segundo piso, con abundante espuma en la boca.

¿Cual era la historia de esta casa? Pues según alcanzo a averiguar, era de un señor apellidado Aspillaga, familiar de una famosa actriz que en un accidente en los años 60 perdió la facultad de caminar. Pues este señor, era un vendedor viajero y se ausentaba durante semanas de su casa. Un día llegó y se dio con la triste noticia que había habido un incendio en su casa y había muerto su esposa y sus dos hijos. Perdió la razón de dolor y fue internado en el Hospital Larco Herrera. Luego de unos meses ya recuperado, se fue a radicar a México a empezar de nuevo, y la casa quedo abandonada.

Unos 10 años después, la casa es tomada por esta institución que la restaura y donde hasta la fecha tiene sus oficinas.

D.

1 comentarios:

El gato del rock dijo...

En que parte de Lima queda esta casa su direccion para poder visitarla .