Venganza desde el mas allá...

En 1916 una triste noticia conmovió a la opinión pública: la repentina y extraña muerte de tres hermanitos, Josefina, Esperanza y Humberto Novella Belevan. Hijos del matrimonio de don Guillermo Novella Gardella y Emma Beleván Carrillo (que según el Archivo Arzobispal se habían casado en 1897). Lo cierto era que estos niños estaban enfermos desde hacia tiempo y la familia hacia grandes esfuerzos por salvarlos. En un solo día, de improviso, se agravaron falleciendo los tres sucesivamente. Se especulaba un lento envenenamiento, una enfermedad extraña producto de alguna bacteria que afecto a los tres y hasta se creyó que fueron victimas de brujería. Años después se sabría la verdad, y el culpable fue atormentado por pequeñas presencias, hasta su muerte...



Lorenza Salas era una mujer con el rostro apagado y un caminar cansado. Había pasado 17 años en la cárcel de Santo Tomas y 3 en el Manicomio. Era la culpable del envenenamiento de los hermanitos Novella Belevan. Entro a trabajar a la casa de este recién formado matrimonio a inicios del S. XX y se gano la confianza y el cariño de sus patrones. Cuando la señora de la casa quedo embarazada ella se encargo de cuidar a los niños y ayudar en su crianza. Nadie sospecho que tras el trato amable de ella hacia los niños se escondía el mayor odio criminal y envidia por la felicidad de sus patrones. Los fue envenenando poco a poco, nunca sospecharon de ella, aun cuando la policía indago en casa de los Novella, ellos la defendieron. Pero 4 años después, fue descubierta envenenando a la señora de la casa, que nunca mas se pudo recuperar de la perdida de sus hijos y en la medicina antidepresiva que ella le daba, pequeñas dosis de un veneno iban arrebatandole la vida. Fue denunciada y confeso su crimen, varios médicos y psiquiatras la analizaron, ninguno coincido con el otro. Ella finalmente fue sentenciada a 25 años de prisión. Pero salio antes, tras cumplir 20 años de encierro entre la cárcel y el manicomio. Se mudo a un pequeño cuarto en una vieja quinta de la avenida Santa Teresa (hoy Abancay) y siguió pagando sus culpas... 

Los vecinos se quejaban de fuertes gritos que salían del cuarto de la mujer, sobretodo por las noches. Decían que ella hablaba con alguien y se quejaba que la golpeaban. Algunos sin conocer completamente la historia y sus antecedentes, dijeron que en las noches habían niños que salían del cuarto de la mujer, mientras esta quedaba llorando amargamente. Una noche todo termino. La policía fue alertada de los gritos de la mujer y tras forzar la puerta en la mañana se dieron con un cuadro estremecedor: la mujer se había colgado de una viga, en la mesa un papel con los dibujos de los rostros de tres niños. Nadie reclamo su cadáver y fue entregada a unos estudiantes de medicina de San Fernando. 

Nadie mas ocupo el cuarto de la suicida en ese callejón, y muchos decian que se oían ruidos y voces de niños jugando en el. Con los años, el callejón fue demolido, la ciudad cambio-creció y en el lugar de este callejón hoy se levanta una galería comercial de varios pisos, entre los jirones Leticia y Montevideo. Los guardianes de la misma cuentan, que en las noches, entre los corredores de las tiendas, ven jugar a tres niños. 
FIN.

Foto: Revista Variedades, 1916


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